La médula espinal está constituida por nervios y células nerviosas que llevan mensajes del cerebro a diferentes partes del cuerpo. La médula espinal va desde la base del cerebro hasta la cintura. Está protegida por la espina dorsal, los anillos huesudos de la espalda (que también se llaman vértebras) que constituyen la columna vertebral.

Los síntomas de una lesión de la médula espinal dependen de dónde ocurrió el daño y de si la lesión es completa o incompleta. Si hay una pérdida total del control muscular y de la sensibilidad (sensación), entonces la lesión se llama completa. Si hay un poco de control muscular y sensibilidad la lesión se llama incompleta. Las lesiones que se producen más arriba de la médula espinal, por lo general, tienen como consecuencia síntomas más graves.

Luego de un accidente traumático, los signos inmediatos de lesión de la médula espinal pueden incluir dolor, debilidad, entumecimiento, parálisis, confusión, mareos y dificultad para respirar.

La parálisis es uno de los síntomas más comunes de la lesión de la médula espinal. La parálisis es una pérdida de la capacidad de mover una parte del cuerpo. Cuando esto sucede, es posible que tampoco haya sensación o que haya una sensación limitada en el área paralizada. Si las vértebras en el área del cuello están dañadas, los brazos, el pecho y las piernas pueden estar paralizados, así como también los músculos que controlan la respiración. El daño a las vértebras en el área del pecho o de la parte baja de la espalda puede resultar en la parálisis del pecho y de las piernas.

Otros síntomas de la lesión de la médula espinal incluyen:

  • Pérdida del control del intestino y de la vejiga
  • Disfunción sexual
  • Entumecimiento
  • Espasticidad
  • Dolor

Una lesión traumática de la médula espinal se produce cuando hay un golpe fuerte a la columna vertebral que daña la médula espinal, las vértebras o el tejido que la rodean, lo que puede comprimir la médula. Este tipo de lesión puede ser la consecuencia de un accidente de automóvil, una lesión deportiva, una caída o de una agresión (como un disparo o una herida de cuchillo). A veces, se puede producir daño adicional en los días siguientes al accidente, ya que el sangrado, la acumulación de líquidos y la hinchazón en la columna vertebral pueden ejercer más presión sobre la médula.

Una lesión de la médula espinal también puede estar provocada por una enfermedad, como la artritis o la polio. Otros factores de riesgo, como la osteoporosis o el envejecimiento, pueden debilitar la columna vertebral, y esto lo hará más propenso a las lesiones de la médula espinal. La espina bífida (“espina hendida”) es un defecto de nacimiento que puede actuar como una lesión de la médula espinal.

RECUPERACIÓN

Su recuperación dependerá de cuán grave es la lesión. La mayor parte de la recuperación se realizará dentro de los primeros 6 meses después de la lesión. Sin embargo, algunas personas continuarán progresando más allá de este tiempo. Su médico lo ayudará a determinar cómo será su recuperación y cuánto tiempo podría tardar.

Recuerde que las personas que tienen lesiones de la médula espinal pueden tener vidas plenas y felices. Tienen trabajos, se casan y tienen hijos. Participan en deportes, van al cine y a conciertos, y conducen automóviles. La investigación médica continua está constantemente brindando nuevas opciones de tratamiento y tecnologías, que tienen como objetivo encontrar una cura para las lesiones de la médula espinal.