La Nucleoplastía consiste en la aplicación de una corriente eléctrica de bajo voltaje y alta frecuencia (radiofrecuencia) en el disco vertebral herniado, con el objetivo de descomprimir los nervios afectados por la hernia.

El especiaista introduce unas agujas especiales, por cuyo interior pasa el electródo, hasta llegar al interior del disco a tratar, aplica la corriente, verifica los resultados y retira la aguja.

La lógica es la siguiente: La corriente genera el calor suficiente para quemar (termocoagular)  las proteínas discales y evaporar el agua contenida en el disco, sin producir daños en los tejidos adyacentes.

Al cauterizar partes internas del disco, este pierde volumen (por tanto la hernia también). Al reducirse el tamaño de la hernia, se reduce la presión que ésta aplica sobre el nervio comprimido, lo que reduce o elimina el dolor.

La nucleoplastia es una técnica percutánea, es decir que se realiza a través de punciones la piel, sin necesidad de cortes mayores. Se realiza en quirófano, con el paciente generalmente recostado y controlado con tecnología de Rayos X.

Se utiliza anestesia local, ya que durante la sesión el paciente debe ir respondiendo a una serie de preguntas sobre la localización del dolor. Si la persona es muy nerviosa se aplica sedación.

Es rápida (dura alrededor de una hora) y mínimamente molesta. Se efectúa de forma ambulatoria, es decir que no requiere de ingreso en el hospital. El paciente puede reanudar las actividades prácticamente de forma inmediata.

Los resultados de los estudios que existen sobre la eficacia de la nucleoplastía son bastante alentadores. Es muy eficaz en grupos de personas con dolores crónicos, que reúnen unas características muy concretas (hasta 80% de eficacia).

Se trata de un procedimiento recomendado en pacientes con síntomas de hernia discal contenida, que no han respondido a otros tipos de tratamiento y cuya única alternativa pendiente es la de una cirugía mayor.

Adicionalmente únicamente se recomienda en casos en que el dolor se produce a un solo nivel, bien lumbar o cervical.

 No aplica en casos de fracturas o tumores vertebrales, extrusión discal, disrupción del anillo fibroso y estenosis vertebral.